miércoles, 26 de enero de 2011

La rabia muchas veces es la que gana.

Piérdete en todas esas preguntas que nunca recibirán respuesta, lucha y vuela alto para así tocar la cima pero todo esfuerzo se hace en vano. Y ahora bien, entierra mis cenizas con todo el sudor que jamás hubieras podido desprender, encierra conmigo mi dolor e imagina cómo era yo antes de ti y evalúa como hemos cambiado. Sufre por mi ausencia y piensa en todo este tiempo que has perdido a mi lado.Pues bien, espero que mi recuerdo llegue un día a ahogarte y que por fin grites mi nombre con todo ese amor que jamás quisiste darme, cántame esas canciones sentidas que tanto prometías y recita nuestros poemas a la luz de la luna al recordar aquella cálida noche de verano en la que nos fundimos en mil abrazos. Busca la inspiración en este sentimiento de dolor, en esta pena, en este día gris que hoy se plasma en palabras, una tras otra, como esclavas de toda esta vida que va mal. Rómpeme el pecho y vuelve a sacar de él mi corazón, saca todas mis entrañas y huye como siempre hiciste. Llora, pierde un poco más el tiempo. Ya no hay nada que podamos perder. Saltemos sobre la llama de aquel amor, apaguémosla y mientras tanto dedícate a morderte las uñas, histérico, como siempre hiciste. Pero esta vez no voy a llamar, siento una paz infinita, una quietud que me da vida dispersa en mitad de toda esta muerte.Si, hoy llueve de nuevo y con la lluvia espero que se te vengan a la mente todas esas lágrimas que un día derroché por ti, saladas gotas de agua que se desperdiciaron por ti. Pero aún así el corazón juega conmigo, el odio no me consume pero caen cenizas en mí.

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